Lucía Pérez de Zabalza
Las líneas de este blog están dedicadas tanto al cine como a la lengua y la literatura, ya que como estudiante de Comunicación audiovisual y Filología hispánica, considero estos ámbitos de especial interés. Por ello el fenómeno tan arbitrario de la traducción de los títulos de las películas al castellano es el tema central del blog, aunque también pueden consultarse otros trabajos lingüísticos, literarios y de cine.
sábado, mayo 20, 2006
miércoles, mayo 17, 2006
Trabajo de Gramática II
La traducción de los títulos de las películas
1. Introducción
2. Definición de título
3. El proceso de traducción
4. El fenómeno de la traducción de los títulos
5. Clasificación de las traducciones de los títulos
5.1 Traducción de títulos formados por:
5.1.1 Nombres propios
5.1.2 Topónimos
5.1.3 Expresiones idiomáticas
5.1.1.1 Traducciones literales y erróneas
5.1.1.2 Traducciones no literales
5.1.1.3 Títulos no traducidos
5.2 Traducciones que desvelan
5.3 Cacofonías
5.4 Permanencia del título original
5.4.1 Traducciones mezcladas
5.4.2 “Permanencia original engañosa”
5.5 Traducciones que nada tienen que ver con el título original
5.5.1 Calcos
5.5.2 Censura
5.5.3 Falta de concreción
5.5.4 Fines comerciales
5.5.5 Traducciones sin remedio
6. Conclusión
7. Bibliografía
La traducción de los títulos de las películas
1. Introducción
Según el DRAE, un título es una palabra o frase con que se da a conocer el nombre o asunto de una obra o de cada una de las partes o divisiones de un escrito. La lingüística del texto y en concreto el análisis del discurso, considera que el título de un texto tiene un valor catafórico: es decir, anuncia lo que vendrá a continuación sintetizando el texto al que anticipa. De este modo, los títulos suelen recoger la idea que el autor considera principal de la obra que ha escrito.
Por ello a la hora de la traducción de textos, traducir fielmente el título forma parte de la labor del intérprete que debe respetar al autor original. El hecho de tener en cuenta la intención del autor implica darse cuenta de qué es lo que se ha querido destacar al escoger uno u otro título y respetarlo. No obstante, esta fidelidad no debe ceñirse solo a la traducción literal de las palabras (que es lo que la mayoría de receptores valora), sino que también se ha de tener en cuenta el sentido del título, el significado de las palabras elegidas, la finalidad que se persigue con el texto, el efecto que pueda tener sobre el destinatario, etc.
3. El proceso de traducción del título
A lo largo del siglo XX el séptimo arte se convirtió en uno de los negocios más fructíferos. Desde sus inicios, el cine ha marcado tendencias y se ha hecho un hueco en la sociedad. La pequeña y la gran pantalla dominan gran parte de nuestra vida cotidiana, y no me refiero sólo a las películas emitidas, sino que los actores y actrices llenan las revistas del corazón, desfiles de moda, etc. Por todo ello, la mayoría de las veces, la finalidad que se persigue al distribuir una película es la comercial, es decir, ganar dinero (exceptuando películas con fines políticos, sociales…). Grandes presupuestos en decorados, efectos especiales y actores con físicos perfectos son algunas de las características esenciales para que la película venda. En este sentido, la elección del título de la película es importante porque debe atraer al espectador para que acuda al cine. Los títulos son los que tienen la última palabra junto a las carteleras porque el espectador se dejará guiar en muchas ocasiones por la impresión que le produzcan. El título ha de presentar una pista a la que el espectador pueda acudir y por ello la elección de un título u otro es estudiada con mucho detalle.
Cuando las películas se traducen a otros idiomas y se distribuyen por otros países, el fin que se persigue sigue siendo el mismo: se busca que los espectadores de otras culturas, costumbres y países diferentes se sigan sintiendo atraídos por los filmes. Esto supone que los títulos de las películas siguen teniendo el papel protagonista del proceso comercial y en consecuencia sus traducciones obedecerán a estrategias de marketing de las distribuidoras para enganchar al público al que se dirige la película (si es que se piensa que el título original nada tiene que hacer en la lengua a la que se traduce). En la mayoría de las traducciones, los títulos pierden su valor original y catafórico y se convierten en el cebo para atraer al espectador. Y es que en el cine, hasta el mero hecho de la traducción del título de los filmes es negocio. Parece ser que son las mismas personas que invierten en las películas las que se encargan de pagar por la traducción de sus títulos. Ellas, las distribuidoras, son las que deciden si un título es o no comercial mediante el contrato de agencias de publicidad. La labor de estas agencias consiste en la elaboración de una lista de posibles títulos para las películas, de la que se seleccionarán dos para más tarde ser enviados a la productora de la película. Finalmente será la productora de la película la que decidirá, entre esos dos títulos, el que más le convenza para la distribución de la película. Por lo tanto no debemos culpar pues a los traductores por ejercer mal su trabajo, sino que ellos responden a órdenes superiores.
Además, hay otra serie datos relevantes en el proceso de traducción de los títulos de las películas. Entre ellos destaca la importancia del marco espacio-temporal en el que la película llega a nuestro país, ya que la situación histórica puede afectar a que la película pueda o no adoptar el título original – hablo de censura y temas políticos-. De todo esto hablaré más adelante.

Sin embargo, no es esta película la única que decidió traducirse de diferente manera en España y al otro lado del charco, sino que hay numerosos casos. He aquí una lista de algunos títulos con su traducción literal y las que se le asignaron en Hispanoamérica y españa respectivamente:
- High Noon "La hora alta del sol a mediodía" A la hora señalada, Sólo ante el peligro
- Some like it hot "Algunos lo prefieren caliente" Una eva y dos adanes, Con faldas y a lo loco
- North by Nortwest "Norte por noroeste" Intriga internacional, Con la muerte en los talones
- They shoot horses dont they? "¿ Acaso no matan a los caballos?" Baile de ilusiones, Danzad danzad malditos
- The french connection "La conexión francesa" Contacto en Francia, Contra el imperio de la droga
- Some come running "Algunos vienen corriendo" Dios sabe cuánto amé, Como un torrente
- Innerspace "Espacio interior" Viaje insólito, El chip prodigioso
- The Tin Star "La estrella delgada" Venganza mortal, Cazador de forajidos
- The young lions "Los jóvenes leones" Los dioses vencidos, El baile de los malditos
- Sunset Boulevard "Sunset Boulevard" (Nombre de un barrio) El ocaso de una vida, El crepúsculo de los dioses
- Being there "Estando allí" Desde el jardín, bienvenido Mr. Chance
Después de observar los diferentes ejemplos (algunos títulos tienen muy poco que ver entre ellos), se puede comprobar la arbitrariedad de la que hablaba anteriormente a la hora de traducirlos. A continuación intentaré clasificar algunos de los procedimientos utilizados para adaptar estos títulos al español peninsular.
5. Clasificación de las traducciones de los títulos
Algunos títulos se mantienen, otros se traducen, otros cambian totalmente… Después de recoger un amplio corpus, he decidido establecer una clasificación de los distintos fenómenos que se dan al traducir los títulos de las películas y he intentado hallar una serie de posibles causas para las diversas interpretaciones. De esta manera, he creído que lo más conveniente era agrupar los títulos traducidos al castellano según el procedimiento utilizado para cada uno de ellos.
5.1 Traducción de títulos formados por:
5.1.1 Nombres propios
A lo largo de la historia del cine se ha recurrido en innumerables ocasiones al uso de nombres propios para formar los títulos de las películas. La norma común es que al distribuir este tipo de filmes por otros países, decidan mantenerse los títulos originales y no variar la forma debido a la difícil tarea de traducirlos por estar formados por nombres propios. Hay que señalar que los nombres propios extranjeros se suelen escribir generalmente respetando la forma original sin ser traducidos al castellano. Tal es el caso de algunas películas de dibujos animados o de otras en las que los nombres de los protagonistas actúan como núcleo del título:
- Aladdin
- Hércules
- Mulan
- Bambi
- Peter Pan
- Robin Hood
- Lutero
- Truman Capote
- Forrest Gump
- Fedora
- Sabrina
Por otro lado, siempre hay excepciones, ya que también se pueden encontrar nombres propios en títulos de películas traducidos al castellano como Juan Nadie en lugar de Meet John Doe.
Dentro del grupo de los nombres propios también cabría señalar que varias películas, por no traducir los títulos originales en su totalidad, lo que hacen es adoptar como título el nombre del protagonista principal. La película Ariane de Billy Wilder no se llamaba así en su origen sino Love in the Afternoon y tampoco la película Amélie sino que su título francés era Le fabuleux destin d'Amélie Poulain. La película Fist of legend fue traducida también por el nombre del protagonista pero en este caso no del protagonista ficticio, sino por el nombre real del actor: Jet Li es el mejor luchador.
5.1.2 Topónimos
En el caso de los títulos de películas formados por topónimos pasa lo mismo que con los nombres propios. Si observamos títulos como Manhatan, el famoso musical West side story o Brokeback mountain podemos observar que por la traducción imposible de estos lugares se mantienen los títulos originales (aunque en algunos casos se añadan coletillas explicativas en nuestro idioma). Sin embargo, siempre hay excepciones que rompen la regla ya que también se pueden encontrar películas cuyos topónimos se traducen al castellano como Key largo traducida como Cayo largo. Por otra parte, también hay cantidad de títulos que contienen topónimos extranjeros que deciden no mantenerse pero tampoco traducirse. En estos casos, según he podido comprobar, los títulos son modificados para que el espectador no se pierda con los topónimos, porque muchos de ellos les resultan desconocidos:
- Sunset Boulevard de Billy Wilder decidió traducirse como El crepúsculo de los dioses
- Sleepless in Seattle se tradujo como Algo para recordar
- Breakfast at Tiffany’s, traducida como Desayuno con diamantes
- Pacific Heights, conocida como De repente un extraño
Hay quienes opinan que estos títulos originales deben cambiarse porque los espectadores españoles pueden no conocer el barrio de Los Ángeles, la ciudad de Seattle la joyería Tiffany’s o el barrio de San Francisco, pero aunque así fuera, no creo que cause problemas a la audiencia desconocer la existencia o paradero de estos lugares mientras el núcleo principal de la historia se comprenda. Me baso en el hecho de que por ejemplo, la película basada en la novela Breakfast at Tiffany’s también fue traducida como Desayuno en Tiffany’s y nadie tuvo problemas para entenderla.
5.1.3 Expresiones idiomáticas
Tampoco son pocas las veces en las que se ha recurrido a unidades fraseológicas de una lengua para ilustrar los títulos de las películas. Cantidad de títulos de películas están formados por expresiones idiomáticas y esto provoca que surjan problemas en la distribución de estos filmes por otros países en los que la mayoría de estas expresiones no se conocen.
Ante la dificultad que presenta la traducción de los idiomatismos, se ha afirmado y se sigue afirmando por parte de algunos especialistas que las expresiones idiomáticas son intraducibles y que lo único que se puede hacer es tratar de adaptarlas buscando las equivalencias más aproximadas entre la lengua origen y la lengua meta. Pero establecer equivalencias es la manera de traducir las locuciones expresivas idiomáticas y otros tipos de unidades fraseológicas, porque de lo que se trata es de compartir los mismos conceptos o los mismos esquemas cognitivos de una lengua a otra, aunque cada lengua pueda presentar fórmulas idiomáticas específicas (“estereotipos lingüísticos”) para hacer percibir e inferir (por transposición implicativa ascendente) desde ellas una noción abstracta o un significado referencial o conceptual idéntico o muy similar al que se percibe o se infiere en otro lengua desde una formulación idiomática específica. Como afirma Corpas, apoyándose en las teorías de Vinay y Darbelnet (1995 {1958]), de Vázquez-Ayora (1977) y de R.Roberts (1998), “La équivalence es el procedimiento por excelencia para traducir la fraseología” (Corpas, 2000: 491).
Después de esta breve reflexión de Gloria Corpas Pastor, profesora e investigadora de la Universidad de Málaga, paso a establecer una tipología de películas cuyos títulos responden a expresiones idiomáticas en francés o en inglés y de cómo han sido traducidos al castellano o si por el contrario se han dejado tal cual.
5.1.3.1 Traducciones literales y erróneas
Hay un gran número de películas cuyos títulos se han intentado traducir literalmente al castellano, aunque sin éxito, por tratarse de unidades fraseológicas en otras lenguas. Pueden encontrarse dobles sentidos o expresiones locales extranjeras difíciles de traducir a nuestra lengua, y esto provoca que surjan errores en las traducciones, desconozco si por ignorancia de quienes traducen o intencionadamente. Algunos casos son los siguientes:
- Someone flew over the cuckoo's nest (Alguien voló sobre el nido del cuco)
El error parte de la traducción de "a cuckoo's nest", cuyo significado en inglés más o menos se traduciría como "jaula de locos", es decir, algo parecido a un manicomio. El título en español pierde su sentido idiomático y se ciñe sólo a la traducción literal.
- Les 400 coups (Los 400 golpes).
El fallo reside en que en francés existe la expresión idiomática “faire les 400 coups” y que significa algo así como hacer muchas tonterías. La traducción al español no tiene en cuenta éste significado y lo único que hace es calcar el título formalmente pero en castellano.
5.1.3.2 Traducciones no literales
- Wag the dog (La cortina de humo)
“The dog wags the tail” es una expresión inglesa que significa “el perro menea la cola”. El título original jugaría con esa expresión idiomática que en castellano no podría traducirse literalmente por “menea al perro” porque no tendría ningún sentido y por ello se opta por cambiar el título
- The long kiss goodnight (Memoria letal)
Si este fuese un caso como los del apartado anterior, la película se hubiese traducido erróneamente como “el largo beso de buenas noches”. De todos modos, la traducción tampoco es la correcta teniendo en cuenta que en inglés existen dos expresiones idiomáticas con las que juega el título: "to kiss goodbye" (dar un beso de despedida) y “to kiss goodnight” (dar un beso de buenas noches). El título en castellano no hace referencia ni a estas expresiones ni al contenido de la película.
- Die hard (Jungla de cristal)
“A die hard” es otra expresión inglesa utilizada para designar a alguien muy cabezota y obstinado. Literalmente 'die' en castellano significa “morir” y 'hard' difícil. Hay aquí un juego de palabras con doble significado en inglés y sin embargo insostenible en español.
- Guilty as sin (El abogado del diablo)
“Guilty as sin” literalmente en castellano “culpable como el diablo” tampoco aportaría el significado idiomático que si que tiene en inglés esta expresión y por ello decide traducirse de otro modo.
- Una terapia peligrosa (Analize this)
Literalmente “analiza esto” no equivaldría al significado que se le da en inglés al equiparar la expresión “analize this” a “eat this” (cómete eso, chúpate ésa). Al no traducir la expresión tampoco puede entenderse en castellano, por la tanto se opta por otro título que tenga que ver con la película.
5.1.3.3 Títulos no traducidos
En estos casos, las distribuidoras si que han tenido en cuenta las expresiones idiomáticas antes de lanzarse a interpretar el título, ya que el hecho de traducirlas provocaría quizás una pérdida de matices y un consecuente cambio de contenidos. El resultado es la permanencia del título original de la película.
- The Full monty
“To do the full monty” es la expression inglesa que designa lo que los protagonistas hacen en la película ) literalmente “quedarse en cueros”. Lógicamente no procede la traducción del título en castellano, por lo que se decide mantenerlo en inglés.
- Eyes wide shut
El título original de la película responde a un juego verbal de palabras en inglés de gran contundencia fonética, que hacía difícil su traslación a otra lengua. En castellano hubiese sido algo parecido a “ojos completamente cerrados” pero el sentido en español no sería el mismo que en inglés.
5.2. Traducciones que desvelan
Podrían señalarse como otra categoría aquellas películas cuya traducción del título destripa la película. Precisamente el valor catafórico que han de tener los títulos se extrema porque en estos casos lo que hacen es desvelar lo que va a pasar antes de ver la película. Entre ellos destacan:
- Rosemary’s baby traducida como La semilla del diablo
- The Groundhog Day traducida como Atrapado en el tiempo
- Roman Holliday conocida en Latinoamérica como La princesa que quería vivir
- The Juror traducida como Coacción a un jurado
- The Changeling conocida como Al final de la escalera
Parece ser que en estos casos las distribuidoras deciden que los títulos no son lo suficientemente descriptivos y deciden elegir otros títulos que lo que hacen es destripar el final o el principal argumento de la película. De este modo, los espectadores españoles van al cine con la desventaja de saber más que sus homónimos americanos/ ingleses ya que las traducciones al español desvelan puntos importantes de las películas.
5.3 Cacofonías
Otro de los problemas con los que se topan las distribuidoras al traducir las películas es el de que la traducción de muchos de sus títulos tendría un resultado cacofónico en nuestra lengua, es decir, que sus respectivos títulos en castellano no serían adecuados. Algunos de éstos no se traducen por el hecho de que su traducción literal podría llevar a dobles sentidos o a palabras malsonantes y por ello se mantienen en su forma original como ocurre en la película Cocoon. Otros, sin embargo, se traducen pero no literalmente, sino que se cambien palabras por evitar dobles sentidos:
- Catch me if you can
Esta película decidió traducirse en Argentina como Atrápame si puedes y no como "Cógeme si puedes" por el doble sentido, malsonante, de esta palabra allí.
- Trainspotting
- Cliffhanger
En ambos casos, las películas no fueron traducidas al castellano literalmente porque sus descripciones eran tan largas que no merecía la pena el cambio.
5.4. Permanencia del título original
Existe la costumbre de no traducir algunos títulos de películas y de mantenerlos tal cual se estrenaron en su país de origen. Podría especularse sobre múltiples causas de este fenómeno. Por ejemplo, existen cantidad de películas que no traducen su título a nuestra lengua cuando si que tendrían su correspondiente significado en español:
- Seven (siete)
- Scream (grito)
- Contact (contacto)
- Pretty woman (mujer bonita)
- Hair (pelo)
- Grease (brillantina, gomina)
- American grafitti (grafitti americano)
- American beauty (belleza americana)
- Apocalypse now (apocalipsis ahora)
- Gladiator (gladiador)
- Matrix (matriz)
En realidad no hay una causa única. Algunos pueden mantenerse por formar parte del estribillo de la banda sonora de la película como en Pretty woman. Otros como Gladiator o Matrix, a pesar de ser producciones americanas, sus títulos originales se eligieron en latín, por lo tanto si no se tradujeron a la lengua inglesa, es bastante raro que lo hagan a nuestra lengua. Por otro lado, los musicales Hair o Grease puede que se mantuviesen por la fama mundial de sus canciones. En realidad son todo especulaciones, ya que tras una amplia observación de diferentes títulos y posibles causas de la permanencia formal de su lengua de origen en la nuestra, he llegado a la conclusión de que parece como si por pereza, incompetencia o comodidad, se hayan dejado los títulos sin traducir. Con esto no quiero decir que haya que traducir todos los títulos de las películas a nuestra lengua, pero si me gustaría que se estableciesen unas normas o patrones a la hora de traducirlos.
5.4.1 Traducciones mezcladas
El fenómeno de la traducción de títulos también nos deja casos en los que se mantiene el título original de la película y se le añade un subtítulo o coletilla en castellano. Si clasifico este fenómeno dentro del epígrafe de la permanencia de títulos originales es porque en la mayoría de los casos, la audiencia no acepta estas traducciones impuestas y tiende a simplificarlas al título original únicamente. Además, es curioso porque no hay una norma que unifique estos casos, sino que cada uno es distinto y aislado.
- Chicken Run: Evasión en la granja
- Cinderella man: el hombre que no se dejó tumbar
- Brokeback mountain: en terreno vedado
- Babe, el cerdito valiente
- Easy rider (buscando mi destino)
- Proof (la verdad oculta)
- Bowfinger: el pícaro
- The fast and the furious (a todo gas)
- Jarhead: el infierno espera
- Braindead: tu madre se ha comido a mi perro
- Rainman (el hombre de la lluvia)
- Crash (colisión)
- Toy story (juguetes)
- The nutty professor (el profesor chiflado)
En algunos de estos ejemplos como en Rainman, The nutty professor o Crash, la coletilla lo que hace es traducir literalmente el título original. Lo cierto es que es bastante extraño mantener el título de origen y traducirlo a la vez al castellano, pero quizá se haga para que el espectador español identifique la película extranjera y entienda el significado del título. En el resto de casos, parece que los subtítulos cumplen una función meramente explicativa y de este modo se mantienen los títulos originales para que la audiencia pueda reconocer las películas y al mismo tiempo las entienda. Algunas de estas coletillas pueden resultar un poco engorrosas porque destripan parte del contenido de la película y eso a la audiencia, no suele gustarle.
5.4.2 “Permanencia original engañosa”
No puede olvidarse el conjunto de películas conocidas en España con un título en su lengua originaria que resulta no ser su auténtico título; es decir, los títulos no son traducidos al castellano sino que adoptan una forma nueva en el mismo idioma que su título original:
- The Wonders en lugar de That thing you do!
- Arizona baby en lugar de Raising Arizona
- Arac attack en lugar de Eight legged freaks
En el caso de That thing you do! No pasa lo mismo que en Pretty woman, y eso que también es el estribillo de la canción principal de la película. Lo cierto es que se trata de casos muy diferentes los unos de los otros y desconozco las causas de este fenómeno. Tal vez esto pueda deberse a que quizá las películas han tenido resultados discretos en su país de origen y con el cambio de título lo que intentan es obtener mejores resultados en el resto de países. Pero si fuera ese el caso, las películas podrían haberse traducido al español y no haber buscado otro título en la lengua original de la película.
5.5 Traducciones que nada tienen que ver con el título original
El grupo más amplio y polémico es el grupo de títulos de películas cuya traducción al castellano tiene poco, o nada de parecido al original. Después de haber analizado gran cantidad de títulos puedo afirmar que muchas veces estos cambios están justificados (como ya he comentado anteriormente), ya sea por estar formados por nombres propios, topónimos, expresiones idiomáticas intraducibles, etc. Por lo tanto, no puede decirse que por norma general se cambien los títulos de películas al libre albedrío. Sin embargo, si que existe un gran número de películas cuya traducción de títulos a nuestra lengua no se corresponde en castellano y apenas existe justificación para ello. He intentado buscar posibles razones y establecer tipologías.
5.5.1 Calcos
Las distribuidoras, ante películas como Unforgiven o Batteries no included, deciden que sus traducciones literales no son lo suficientemente comerciales y en su defecto, deciden que sus correspondientes títulos en castellano sean calcos de películas más conocidas. De este modo atraen al espectador con títulos como:
- Los imperdonables en lugar de “no perdonado” por su parecido formal con Los intocables
- Milagro en la calle 8 en vez de “pilas no incluídas”, por su parecido formal con Milagro en la calle 34
Pero como suele acontecer, también hay películas que han sido grandes éxitos de taquilla en sus países de origen y cuyos títulos, si se hubiesen traducido literalmente al castellano, podrían haber llevado a equívocos con películas de menor rango. Es el caso de Star wars que literalmente hubiese sido “la guerra de las estrellas” pero que por su parecido formal con la película Viaje a las estrellas se tituló La guerra de las galaxias.
Debe comentarse también en este epígrafe el fenómeno que surgió tras el estreno de la absurda comedia Airplane! (Aterriza como puedas). Las distribuidoras, al ver que el título funcionaba, decidieron calcar la forma original con otras muchas películas absurdas. El hecho es que, aunque estas películas también fuesen comedias del mismo tipo, ninguno de los títulos originales de estos filmes tenía algo que ver con el grupo fónico “como puedas”. Estos son sólo algunos de ellos.
- Dark Star (Aluniza como puedas)
- The naked Gun: From the Files of Police Squad! Agárralo como puedas)
- Brain Donors (Escápate como puedas)
- Spy Hard (Espía como puedas)
- Family Plan (Acampa como puedas)
- High School High (Aprende como puedas )
- Jane Austen's Mafia! (Mafia, estafa como puedas )
- Safety Patrol (Asegúrate como puedas)
- Free Money (Asalta como puedas)Kevin of the North (Esquía como puedas)
5.5.2 Censura
Como ya he citado anteriormente, el marco histórico y social en el que las películas han llegado a nuestro país también es importante. Y es que la censura durante el siglo pasado en España también ejerció su influencia sobre el cine. Por ello destacan películas como The seven year itch o Some like it hot que no se tradujeron literalmente por sus connotaciones sexuales, y decidieron traducirse de otro modo La tentación vive arriba y Con faldas y a lo loco.
5.5.3 Falta de concreción
Frecuentemente, las distribuidoras deciden que los títulos originales de algunas películas carecen de datos imprescindibles para el espectador. Por ello al traducir estos títulos al castellano los dotan de más claridad (en ocasiones se exceden y develan demasiados datos, como ya he citado antes).
- High noon (A la hora señalada)
Mediodía, justo mediodía o pleno mediodía serían sus traducciones literales. Sin embargo, la traducción a nuestra lengua complementa al título original: volveremos a la hora señalada (a mediodía).
5.5.4 Fines comerciales
Como ya he citado antes, ganar dinero es el objetivo principal de las distribuidoras de las películas y por ello, si es necesario cambiar el título para que la audiencia acuda al cine, se hará. En ocasiones se buscan títulos sugerentes que, aunque no tengan nada que ver con el original, llamen la atención del espectador. Son títulos muy estudiados que según el tipo de audiencia podrán cambiar. De hecho, hay películas que se han estrenado en el cine con un título; en el videoclub se les asigna otro y en la televisión adquieren otro distinto. The Hallelujah trail se tradujo en su momento como Casi se Perdió el Oeste; en los videoclubs como La batalla de las colinas de Whisky y actualmente en la pequeña pantalla como Rumbo a la Aventura.
Es por el fin comercial también por el que las distribuidoras intentan hacer más atrayentes algunos títulos de películas incluyendo cierta provocación. De esta manera, se añaden palabras como “loco-a/os-as”, “apuros”, “chiflado-a/os-as”, “caradura/s”, “sinvergüenza/s”, “caliente/s”, “colega/s”, “pícaro-a/os-as”, “rebelde/s y estructuras como “Dos algo muy algo”. Normalmente suelen ser películas sin ningún fondo, comedias como la saga “como puedas” que sin atender a los títulos originales, adoptan títulos provocadores para conquistar al espectador. La lista es interminable, he aquí algunos de estos títulos absurdos:
- Police Academy (Loca academia de policía )
- Robin Hood: Men in Tights (Locas locas aventuras de Robin Hood)
- Those Magnificent Men in their Flying Machines (Aquellos chalados en sus locos cacharros)
- The cable guy (Un loco a domicilio)
- History of the World (La loca historia del mundo )
- It’s a crazy, crazy world (El mundo está loco, loco, loco)
- Mr. Mom (Las locas aventuras de un señor mamá)
- Kill or cure (El mundo loco de dos caraduras)
- Gone fishing (Dos chiflados en remojo)
- Padre en apuros (Jingle all the way)
- Un fresco en apuros (You’re never too young)
- Granujas a todo ritmo (The Blue’s brother’s movie)
5.5.5 Traducciones sin remedio
Visto lo visto y tras toda la búsqueda, observación del corpus de títulos y final clasificación, pienso que no podía acabar este trabajo sin dejar un espacio para todas aquellas traducciones de títulos que no tienen explicación alguna.
- The searchers (Centauros del desierto)
- Dr. Strangelove or how I learned to worrying and love the bomb (Teléfono rojo, ¡volamos hacia Moscú)
- Eternal sunshine of the spotlees mind (Olvídate de mí)
- Ice Princess (Soñando, soñando…triunfé patinando)
- Butch Cassidy and the sundance kid (Dos hombres y un destino)
- My darling Clementine (Pasión de los fuertes)
- The fighter (El luchador novato que aprendió hasta del gato )
- There was a crooked man (El día de los tramposos)
- Paint your wagon (La leyenda de la ciudad sin nombre)
- Monty Python and the Holy Grail (Los caballeros de la mesa cuadrada)
- Multiplicity (Mis dobles, mi mujer y yo)
- The Manchurian candidate (El mensajero del miedo)
- Changeling (Al final de la escalera)
- Mr. Smith goes to Washington (Caballero sin espada)
- High noon (Solo ante el peligro)
- Notorious (Encadenados)
- Dial M for morder ( Crimen perfecto)
- Butch Cassidy and the Sundance Kid (Dos hombres y un destino)
- Cool Hand Luke ( La leyenda del indomable)
- The searchers ( Centauros del desierto)
- Bringing up baby ( La fiera de mi niña)
- Avanti! ( ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?)
6. Conclusión
Tras el trabajo realizado puedo afirmar contundentemente que son numerosos factores los que condicionan la traducción de los títulos de las películas convirtiendo lo que en apariencia parece sencillo en una tarea muy complicada. Son muchos los espectadores que critican las traducciones de los títulos de los filmes al castellano creyendo que la traducción literal es la más adecuada en la mayoría de los casos, pero como se ha visto, esto no siempre es lo correcto. Por ello creo que quienes traduzcan los títulos de las películas deben ser expertos traductores que obviamente sin olvidar los fines comerciales del cine, sean fieles al título original y a su sentido. Además, deberán de tener en cuenta todos los fenómenos vistos anteriormente como las expresiones idiomáticas o posibles cacofonías para que los resultados sean satisfactorios. Sólo de este modo, las traducciones de los títulos de las películas a nuestro idioma corresponderán a la expresión de los títulos originales.
7. Bibliografía
- Páginas de internet
o http://rae.es/
o http://akas.imdb.com/
o http://www.filmaffinity.com/es/main.html
o www.blogdecine.com
o www.filmica.com/eva_ruiz/
o www.dcine.org/blog/2006/04/ttulos-curiosos.html
o www.ucm.es/info/especulo/numero32/teoreste.html
o traduccion.rediris.es/resenas.htm
o weblogs.clarin.com/podeti/archives/000983.php
o www.geocities.com/chvsanchez/pelicula.html - Fuentes literarias
Fuentes Luque, Adrián “La traducción de los títulos de películas y series de televisión : ¿Y esto ...de qué va?” En: Sendebar: Revista de la Facultad de Traducción e Interpretación, nº. 8-9, 1997, pags. 107-114.
lunes, mayo 08, 2006
Experiencias en el extranjero: una estudiante Erasmus
Para muchos, el programa de integración Erasmus es toda una incógnita como también lo era para mí antes de ir a Inglaterra. En este programa participan universidades de distintos países europeos y se incluyen en él múltiples actividades entre las que destaca la movilidad de estudiantes. El programa de intercambio Erasmus consiste en estudiar uno o dos cuatrimestres en una Universidad de la UE (aunque actualmente se está tratando de ampliar a países hispanoamericanos). El proceso comienza con la inscripción, y una vez rellenada la solicitud, hay que esperar. Cada facultad sigue su proceso de selección en el que hay que cumplir una serie de criterios de admisión establecidos por la universidad en la que se estudia. Básicamente se trata de superar una especie de concurso en el que se tienen en cuenta el expediente académico, el conocimiento de idiomas y las razones por las que se quiere solicitar la beca.A decir verdad, yo misma me sorprendí de solicitar la beca Erasmus. Lo cierto es que en un principio me lo pensé, y mucho. “¿Salir de Pamplona, yo? ¡Con lo bien que se vive en casa! La comida casera, la ropa lavada y planchada…Siempre escuchaba a otros compañeros de la facultad contar sus experiencias en el extranjero y todos coincidían en que querían volver. “No te lo pienses dos veces, de verdad, tienes una oportunidad de oro”, me decían. Por otro lado siempre está la opinión de los padres que suelen mostrarse más reticentes. De todos modos hay que contar con su aprobación, ya que al fin y al cabo, son ellos quienes van a apoyarte económicamente, porque las ayudas monetarias que se entregan al becario de Erasmus son muy bajas.
Las posibilidades de destino eran múltiples: Inglaterra, Irlanda, Francia, Italia, Alemania, Rumania… Las universidades con las que la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra tenía convenios se repartían por todo el continente. ¿Francia o Inglaterra? En mi caso tenía que escoger entre alguno de los dos países, porque la facultad primaba a aquellos que tenían un mayor conocimiento del idioma del país solicitado. Al final me decidí por Inglaterra y en concreto por Oxford Brookes University, una universidad moderna situada en el centro de la ciudad.
Hasta el momento en que decidí marcharme, el inglés había estado presente en mi educación: las clases del colegio, los intercambios, la Escuela de Idiomas…La teoría casi la conocía de memoria pero, ¿y la lengua hablada? Tanto en las clases del colegio como en la Escuela de Idiomas había superado difíciles exámenes de vocabulario y gramática, duras pruebas de comprensión oral, etc. Sin embargo, los exámenes orales siempre me habían costado más. Considero que para que un alumno pueda adquirir una dicción fluida en una lengua extranjera necesita una atención más personalizada por parte del profesor para la corrección de pronunciación, entonación, etc. Y eso es algo prácticamente imposible en los colegios debido al elevado número de alumnos en las aulas. Y lo sé por experiencia porque mi nivel de inglés era bastante alto (cuarto curso de la EOI) y al llegar a Oxford me di cuenta de que algo fallaba. Durante cuatro meses el inglés iba a ser mi primera lengua: las clases, los libros, la televisión, las tiendas y lo más importante, las conversaciones y el día a día con el resto de gente. Ya no bastaba con entender sino que también había que saber expresarse correctamente.
Los primeros días fueron un poco desesperantes y tuve momentos de saturación: sobre todo se presentan dificultades a la hora de hacerse entender y de comprender bien lo que se te comunica. Ya nadie está a tu lado para corregir tus posibles errores sino que eres tu mismo quien los identifica y corrige según la reacción de los demás. En mi caso tuve suerte, porque mis compañeros de piso eran todos ingleses; así que lo que en un primer momento vi como inconveniente, finalmente se convirtió en gran ventaja para mí. Ellos mismos me ayudaron a realizar los trabajos para la universidad y día a día fui mejorando mi nivel porque pasaba casi todo el tiempo con ellos.
Además, Oxford es una auténtica torre de Babel en la convergen personas de diversos lugares del mundo y en la que el modo más fácil de comunicarse es utilizar el inglés (a no ser que conozcas otros idiomas). De este modo no es con los ingleses -quienes a menudo también ponen bastante de su parte para entender nuestro acento macarrónico-con las únicas personas que te comunicas, sino que además tienes que entenderte con japoneses, alemanes, franceses, polacos, etc., que pueden encontrarse en la misma situación que tú. Resulta curioso el hecho de hallarse dos personas hablando una lengua extranjera para ambas, cada uno con su propio acento. Por otro lado, sería imposible entenderse con un japonés, por ejemplo, de no valernos del inglés como vehículo de comunicación. En este aspecto, el inglés me ha abierto puertas a personas y culturas que no conocía.
Sin lugar a dudas, la experiencia humana que he vivido como estudiante Erasmus ha sido muy enriquecedora. He aprendido a valerme por mí misma y a adquirir cierta madurez; a responsabilizarme tanto de mi casa como de mis cosas y sobre todo a compartir. He conocido gente muy interesante y he hecho muy buenos amigos. En resumen, esta corta pero intensa estancia en Oxford me ha servido para darme cuenta de que hay que abrir la mente a otras culturas, a diferentes formas de pensar y de vivir. Y desde luego, si algo he aprendido bien es que no puede llegarse a conocer bien una lengua hasta que se vive por un tiempo en el país en el que ésta es oficial. Por tanto, considero que es totalmente necesario el aprendizaje de idiomas (y cuantos más mejor), para lo cual animarse a salir al extranjero es una oportunidad que no se puede desaprovechar.
lunes, abril 24, 2006
Tienes la palabra

Arrastrados por su innato deseo de quedar bien, los líderes políticos se han decantado por la semántica de la palabra. De este modo Gaspar Llamazares aboga por la palabra “República”, “por ser la forma de poder en la que de manera más directa el poder reside en el pueblo”, Mariano Rajoy defiende el étimo “palabra”, “por ser el símbolo de la confianza” y el excelentísimo Presidente defiende la palabra “generosidad” porque “el ser humano es dar para recibir.” Por otro lado los portavoces en el Congreso se han basado en el cuerpo fónico de la palabra a la hora de elegir la que más les gusta. Así Josu Erkoreka, portavoz del PNV, apuesta por “ornitorrinco” y Joan Puigcercós, portavoz de ERC, por “barbilampiño”. No me gustaría juzgar personalmente a ninguno de ellos pero, ¿realmente les parecen estas las palabras más bellas del castellano? Unos por su interés para con la sociedad y otros por una simple apariencia vacía, han elegido palabras poco merecedoras de dicha etiqueta .Sea como sea, parece evidente que la política y el lenguaje no son buena combinación. La clase política podrá opinar como el resto de ciudadanos, pero su juicio no tiene necesariamente más valor que el de cualquier otro; más bien al contrario, puesto que debe rechazarse un lenguaje mediatizado por la política. Por otro lado, las propuestas que carecen de este defecto y han sido elegidas por su sonido, son más bien pobres. ¿Acertará alguno de los políticos con la palabra elegida? No se inquieten, mañana lo sabremos.
LUCÍA PÉREZ DE ZABALZA
lunes, abril 17, 2006
Estudio comparativo de algunos neologismos estilísticos en Antonio Burgos y Juan Manuel de Prada por Lucía Pérez de Zabalza y Manuel Pulido
Si nos atenemos a las definiciones de neologismo dadas por los tres diccionarios más representativos de nuestra lengua, veremos que el DRAE define el neologismo como ‘vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua’, el DALE como ‘vocablo, giro o modo de expresión nuevo en una lengua’ y el DUE como ‘palabra o expresión recién introducida en una lengua’.
Es de sobra conocido que la sociedad en la que nos encontramos es propicia a la creación de nuevos términos que respondan a nuevas realidades hasta el momento no existentes. Por ello, la creación neologística se convierte en una tarea ineludible ante los avances científicos y técnicos que proliferan a velocidades vertiginosas en nuestro mundo.
Dentro de este campo de la neología, se distinguen dos tipos de creaciones, según obedezcan a una necesidad práctica o bien respondan a fines meramente lúdicos o estéticos. Este último grupo será el objeto de nuestro estudio, buscando especialmente su aparición en contextos literarios y como un medio más al servicio de la expresión artística. El neologismo estilístico es resultado una emisión creativa del hablante, que busca expresar de manera inédita una cierta visión personal del mundo. Y es que, en ocasiones, el escritor se ve obligado a la creación de nuevas palabras que transmitan y expresen al público su intención de una manera más clara. Esta es una creación consciente y voluntaria por parte del autor que nosotros, siguiendo los artículos de dos columnistas de nuestro país, Antonio Burgos y Juan Manuel de Prada, intentaremos descifrar.
A la hora de desarrollar este trabajo, hemos creído conveniente que, previa a la clasificación de los neologismos estilísticos encontrados, era pertinente la explicación del esquema al cual nos íbamos a atener para ello. De esta manera, a continuación, exponemos de un modo breve la clasificación que hemos considerado más conveniente.
Clasificación: Procedimientos en la creación neologística
La variedad posible en la clasificación de los neologismos nos llevaría en este punto a una exposición excesivamente larga, en un recorrido por las diferentes proposiciones de cada autor. Gloria Guerrero Ramos señala en su capítulo “Tipos de neología y recursos o procedimientos” (Neologismos en el español actual) diversos puntos de vista acerca de la clasificación de los tipos de neologismo según numerosos teóricos: G. Matoré, J. Bastuji, Auger y Rosseau, P. Guiraud, etc, algunos más próximos al generativismo y otros al estructuralismo saussuriano. Nos limitaremos en este punto a exponer la clasificación en la que hemos basado nuestro estudio del corpus seleccionado, siguiendo principalmente la establecida por G. Guerrero.
Distinguiremos en primer lugar entre neología de forma y semántica. La primera referida a la creación de nuevos significantes a partir de elementos de la propia lengua o de otras. Incluiremos entre estos neologismos los derivados del préstamo, que Auger y Rosseau consideran en una categoría independiente. La neología semántica o de significado, por su parte, añade un significado nuevo a un significante ya presente en la lengua. En el fenómeno de creación de nuevos significantes en la neología de forma (que será la categoría a la que pertenezcan la mayoría de los neologismos estilísticos) se puede recurrir a diversos procedimientos, que señalamos a continuación:
1. Creación “ex nihilo”. Se trata de la menos frecuente por su dificultad de aceptación e integración en la lengua, dado que la motivación en su formación es sólo patente para su creador. Puede ser esta motivación de tipo fonológico (murmurar, cucú, cri-cri), morfológico (por los elementos de prefijación, sufijación y composición vistos en el punto siguiente) o semántico (“brazos de la balanza”).
2. Creación por combinación de elementos léxicos existentes. Es uno de los procedimientos más recurridos tanto en el español contemporáneo como en el conjunto de lenguas románicas. Existen a su vez tres procedimientos para este tipo de composición:
-Prefijación: se trata de una de las principales fuentes para la creación neologística. Podemos diferenciar tres tipos de prefijos por su evolución semántica respecto a la preposición que los origina: aquellos que han seguido la evolución lingüística ordinaria (pro-); aquellos en que existe una alternancia de la forma culta y la popular (entre-/inter-; sobre/super-); los recuperados como cultismos tras haber desaparecido de la lengua romance (mini-, maxi-, extra-, poli-, hiper-, etc). Generalmente las formas prefijadas tienen su origen en el lenguaje especializado, para pasar posteriormente a la lengua. Actualmente tienen especial fuerza creativa, los pertenecientes a determinados campos nocionales como el de “cantidad” (poli-, mono-, bi-, tri-…), “oposición” (anti-, contra-) así como el de “defensa” (pro-), etc.
-Sufijación: en esta clase de afijación, la aportación de significado puede implicar además la transcategorización (normal→normalizar) o la permanencia en la categoría gramatical (terror→terrorismo). Con frecuencia desencadena una serie de dependencias complejas entre una palabra y las creadas por derivación de ésta. En cada caso se halla patente, por tanto, un tipo determinado de sufijación, bien sea verbal, nominal, o adjetival.
-Sufijación verbal: limitada hoy día casi exclusivamente a la primera conjugación, que llega a desarrollar dobletes del tipo fundir/fusionar, etc. Las partículas más productivas son las de valor causativo, unidas a bases sustantivas y adjetivas, como: -ionar (descongestionar, accionar), -izar (dinamizar, civilizar), o –ificar (dignificar, codificar), siendo estas dos últimas a menudo origen de sustantivos y adjetivos.
-Sufijación nominal: dentro de éstos conviene resaltar algunos especialmente productivos en la actualidad. Para la creación de abstractos destaca –ción, con valor de ‘acción’ y ‘efecto’ (beatificación, inmigración, adjetivación), a menudo también como calco de equivalentes extranjeros (nominación). A partir de base verbal destacan –ado (etiquetado, afeitado, frenado) y –aje (dopaje, viraje), que pueden dar lugar a dobletes por su mismo siginificado: frenado/frenaje, equilibrado/equilibraje, etc. Con base sustantiva y de nombre propio son especialmente prolíficos –ismo (‘idea’, ‘doctrina’) e –ista (‘partidario’ de la misma; también para las profesiones, indicando agente, artista, guitarrista): carlismo/carlista, nacionalismo/nacionalista, etc. Por último, -dad interviene en la creación de abstractos con base adjetiva (legitimidad, frialdad).
-Sufijación adjetival: Destaca la partícula –al en la creación de referenciales a partir de sustantivo (empresarial, policial, estatal, poblacional). Aplicado generalmente a nombres de personajes de talla, para expresar lo prototípico o esencial en ellos, -i(a)no (borgiano, tirsiano, gongorino, tacheriano). Similar a éste es –ico, de aplicación exclusiva a sustantivos (típico, emblemático, mágico). También para expresar semejanza de naturaleza y cualidades figura –oide, que añade a veces un rasgo de ironía, con significado equivalente al prefijo pseudo- (celuloide, socialistoide, etc). Por último –ivo, ‘que hace algo’, (permisivo, imitativo) y –able, que expresa posibilidad (regenerable, urbanizable).
-Composición: como señala Guerrero Ramos, consiste en “la conjunción de dos elementos constituyentes identificables y susceptibles de tener empleos autónomos, esto es, son palabras que se encuentran aisladamente en la lengua” [1] al menos en un principio. En todos sus tipos la composición presenta dos posibilidades de formación compuesta: las unidades léxicas simples y las complejas. En las primeras, también llamadas conglomerados, los términos se presentan unidos en una nueva unidad (lavavajillas, cuentakilómetros); en las unidades léxicas complejas (también “sinapsias”), son sintagmas cuyo rasgo diferencial es el de constituir una unidad fija con significación específica (pirata informático, cinturón de seguridad). La variedad de sus elementos morfológicos da lugar a la siguiente clasificación:
-Compuestos de verbo + nombre. En éstos el sustantivo es complemento del verbo (portaaviones, limpiabotas, etc.).
-Compuestos de nombre + nombre. Presenta dos variantes: en algunos el segundo nombre queda adjetivizado (sofá cama, bomba lapa); en otros parece haber una y elidida, como en compraventa.
-Compuestos de nombre + adjetivo. En la mayoría de los conglomerados se intercala una -i- (cejijunto), que sin embargo son bastante más escasas que las unidades complejas (manos blancas, vía libre, luz verde).
-Por último, los compuestos de adjetivo + nombre. Son a menudo extranjerismos adaptados, pues el orden es extraño en español (cortometraje, librecambio, etc.).
Cabe hablar también de otro tipo de composición culta, con algunas peculiaridades, ya que como adelantábamos al dar la definición de composición, los elementos de ésta no son términos libres de la lengua, sino procedentes del latín y del griego. Este tipo de composición está asociada normalmente al ámbito científico o al tecnicismo. Se distinguen aun así las creaciones compuestas íntegramente por elementos grecolatinos y aquellas en las que lo es sólo uno de los elementos, mientras que el otro pertenece a la lengua común. La lista de estos elementos es numerosa; tan solo pretendemos destacar aquí la relación semántica que a veces se establece entre distintos términos, introducidos en un mismo campo por la aparición en ellos de una partícula común. Es tendencia, podemos decir, de rigurosa actualidad: europarlamentario, eurodiputado, euromercado, etc.
La presencia de estos elementos cultos en la lengua actual, se ha producido por el truncamiento de ciertas palabras compuestas, como en el caso de tele como acortación de televisor/televisión. A partir de este tipo de elementos (auto, narco, foto, cine, etc.), ya generalizados, con una nueva motivación ligada al término que ha propiciado su divulgación, se abre la puerta a nuevas creaciones: telenovela, fotomontaje, cinéfilo (obsérvese la conjunción de dos elementos de origen culto), etc.
3. Acronimia y siglación. Llegados a este punto apenas pretendemos poco más que citar este procedimiento, dado que en el comentario y análisis posterior serán minoritarios los casos de acronimia y siglación. Expondremos, por tanto, sucintamente los rasgos esenciales de estas dos así como lo referente al préstamo.
Consiste la acronimia en la fusión de dos o más términos, de los cuales o bien se toma tan sólo una parte (la inicial del primero y posterior del segundo, por lo general), o se conserva un elemento en su totalidad y parte del otro. Sirvan como ejemplos de ambos informática (información + automática), motel (del inglés, “motorists” + “hotel”) o cantautor (cantante + autor).
Más prolífica es la siglación, consistente en la formación de palabras a partir de las siglas de un enunciado. Las de uso más frecuente resultan a menudo lexicalizadas, lo cual se produce paulatinamente. Tras la enunciación de sus componentes las iniciales pasan a ser deletreadas, perdiéndose la conciencia de su origen y su significado. Una vez lexicalizadas pronunciación y ortografía las muestran como un único término, hasta llegar al grado de sustantivo y ser incluso derivadas: elepé, talgo, ovni; sidoso, peneuvista, etc.
4. Préstamo. Se trata de uno de los recursos básicos para el enriquecimiento de una lengua. Se produce especialmente ante las que son vehículo de una cultura superior, adquiriendo sus términos bien como xenismo o como préstamo, según si responde a una necesidad o se trata de un préstamo de lujo. En este último caso, como veremos, el motivo puede ser el prestigio de esa lengua, ignorancia del término del propio idioma, esnobismo, etc. Otro modo de introducción en la lengua es el calco semántico, cuando el término pasa por su traducción, vertiendo el contenido semántico en una palabra existente en el código, dando lugar a un neologismo de sentido, una nueva acepción (ratón, baloncesto, etc.). En los casos de los neologismos estilísticos que veremos, nos encontraremos obviamente ante prestamos de lujo, ya que su introducción se debe a una intención expresiva y a una elección consciente.
II. Fuentes
Para elaborar el corpus de neologismos estilísticos hemos acudido a artículos periodísticos de revistas y también a artículos publicados en internet. A continuación, vamos a citar únicamente aquellos de los que hemos extraído los neologismos sobre los que hemos trabajado, debido a la larga lista de columnas consultadas en vano:
- Burgos, Antonio, “Euskorrocío”, El Redcuadro, 23 de junio de 2004.
- Burgos, Antonio, “Casetas de dos pisos”, El Redcuadro, 13 de abril de 2004.
- Burgos, Antonio, “Elogio de Google”, El Redcuadro”, 29 de julio de 2004.
- Burgos, Antonio, “Los huevos de Karina”, El Redcuadro, 1 marzo de 2004.
- Burgos, Antonio, “Haníbal, Loby y la folloneta”, El Redcuadro, 15 de julio de 2004.
- De Prada, Juan Manuel, “Como lágrimas en la lluvia”, El Semanal, 27 de febrero 2005.
- De Prada, Juan Manuel, “Bibliofobia”, El Semanal, 6 de marzo de 2005.
- De Prada, Juan Manuel, “Sin cobertura”, El Semanal, 22 de Febrero de 2004.
- De Prada, Juan Manuel, “Destrozado”, El Semanal, 25 de enero 2004.
- De Prada, Juan Manuel, “Tomates”, El Semanal, 13 marzo 2004.
- De Prada, Juan Manuel,
III. Comentario analítico
Una vez vistos los procedimientos posibles en la creación neologística, nos disponemos a realizar un estudio comparativo con base en algunos neologismos estilísticos, extraídos de las obras de Antonio Burgos y Juan Manuel de Prada como articulistas. Con el fin de facilitar la labor comparativa y valorar el peso de cada procedimiento entre las creaciones neologísticas de ambos autores, hemos estructurado el siguiente comentario en torno a dichos procesos de formación. Veremos, así pues, cada ejemplo en el contexto en que se presenta, centrándonos en la motivación que origina la creación y haciendo un análisis de la misma.
Neologismos estilísticos en Antonio Burgos.
Antonio Burgos (Sevilla, 1943) es uno de los primeros columnistas españoles en la actualidad. Sus artículos aparecen en el diario El Mundo (donde su sección “El Redcuadro” ha adquirido gran popularidad), en la revista Época y en Protagonistas de Luis del Olmo en Onda Cero Radio. Por su trabajo como articulista ha obtenido galardones tan importantes como el Premio Mariano de Cavia, el José María Pemán, el Larra y el Premio Cádiz. Es miembro de la Fundación Blas Infante, del Ateneo de Cádiz y de la Cátedra Adolfo de Castro. Por último, destacaremos su papel como miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.
Sin duda, las raíces de Burgos han influido en la mayor parte de su trabajo como escritor y periodista. Sus artículos y libros, en gran medida, los ha dedicado a Andalucía y a Sevilla y como consecuencia de esto, es posible encontrar en ellos numerosos términos pertenecientes a la lengua y las costumbres de la España meridional.
La expresividad de su estilo le lleva a Antonio Burgos a valerse en numerosas ocasiones de la creación de neologismos para transmitir matices de significado o conceptos particulares. Por consiguiente, tras realizar el estudio de un corpus seleccionado de neologismos estilísticos de este autor, vamos a proceder a su descripción y clasificación.
Creaciones por composición de elementos ya existentes en la lengua:
Prefijación
Filoetarra: “Es un pueblo de contrastes; por un lado filoetarras berrendos en asesinos, y por otro, el PSOE, que gana siempre las elecciones” (“Euskorrocío”, El Redcuadro, 23 de junio de 2004).
Supone éste un caso curioso, pues aúna varios procedimientos en un mismo término. Podemos decir que la base primordial de la palabra es “ETA”; sin embargo, como se aprecia en el contexto, la creación muestra una complejidad semántica notable, lograda a través tanto de sufijación como de prefijación. La base misma de la palabra no es, por tanto, un término antiguo, sino todo lo contrario. “ETA” es un caso de siglación y a la vez un extranjerismo, que por razones sociales, extralingüísticas, no es posible traducir. La siglación tiene en sí misma un alto nivel de lexicalización, pues para la mayor parte de los hablantes el enunciado que se esconde tras las siglas (“Euskadi ta Askatasuna”) es desconocido. Gramaticalmente se comporta como cualquier otro sustantivo, siendo su única peculiaridad su transcripción ortográfica, que se mantiene en mayúsculas.
Muestra de ello es el propio adjetivo “etarra”. Sin embargo su derivación no es en absoluto la normal para una palabra en español, dado que el sufijo -ar o -tar es el empleado en euskera para expresar o bien procedencia (como en los gentilicios: baztandar, bizkaitar, donostiar, etc.) o, como en este caso, pertenencia partícipe. El propio sufijo, si bien no la raíz, es un xenismo, pues responde a un fin expresivo, y no a la imposibilidad de su declinación mediante cualquier sufijo castellano. La terminación en -a con vibrante múltiple corresponde simplemente al artículo vasco. Es igualmente curioso su uso en español cuando en euskera no es utilizado tal término, sino otros del tipo “ETAko kide”, etc. Debemos pensar así pues que el préstamo responde a una motivación expresiva. Así como otros préstamos del ámbito científico, publicitario, etc., suelen integrarse y triunfar por un “aire extranjero” que magnifica el término, ya sea en su sonoridad o en su grafía, “etarra” suena definitivamente más a vasco y es más expresivo que “miembro de ETA”.
La creación “etarra”, ya registrada en el DRAE, da pie a la prefijación de Antonio Burgos sobre ella, que selecciona la partícula culta (filo-) -que se presta tanto a la prefijación como a la sufijación- frente a su equivalente popular (pro-). El resultado viene a significar ‘partidario de los etarras’.
Sufijación
Sufijación nominal
Sevillanidad: “Por eso lo digo, porque tiene un telón igual que tiene las cosas el sevillanito de toda sevillanidad” (“Casetas de dos pisos”, El Redcuadro, 13 de abril de 2004).
Está motivado probablemente por la paronomasia resultante con “sevillanito”, que aumenta la expresividad. Sobre la misma base de “sevillano” incorpora el sufijo abstracto -(i)dad a la base adjetiva que indica cualidad, obteniendo como resultado el nombre abstracto significante de dichas cualidades. Es común este tipo de sufijación, que se presta fácilmente a su adhesión a adjetivos y sustantivos para resaltar una cualidad concreta, a menudo determinada por el contexto; asimismo es recurrente su utilización para la sufijación de gentilicios (españolidad, etc.).
Ferianta: “Y digo solemnemente, ciudadanos y ciudadanas, sevillanos y sevillanas, feriantes y feriantas” (“Casetas de dos pisos”, El Redcuadro, 13 de abril de 2004).
Es un claro caso de aprovechamiento de lo políticamente correcto, tan vigente en nuestros días, con intención burlesca. Su diferencia con “ciudadanas” y “sevillanas” es simplemente la imposibilidad de “feriante” para su derivación genérica, al tratarse de un nombre neutro. La enumeración, de lo general a lo concreto, aumenta la hilaridad al colocar en último lugar el término. El fin es, en sentido último, la parodia de lo políticamente correcto, que atenta, por lo menos, contra la economía lingüística.
Batasunos: “¿No nos mandaron los batasunos a los asesinos del Comando Andalucía?”; “Pues los andaluces de Rentería, frente a los batasunos, proclaman la paz y la esperanza” (“Euskorrocío”, El Redcuadro, 23 de junio de 2004).
Se trata éste de un caso peculiar. La raíz de “batasuno” es, sin duda, “Batasuna”, originalmente como componente del sintagma “Herri Batasuna” (‘Unión Popular’). Sin embargo, aun siendo tan evidente la raíz de la derivación, resulta sumamente complicado dar una explicación en este caso. No hay problema en señalar un cambio aparentemente genérico de “batasuna” a “batasuno”, al cual va unido un cambio de categoría, en que pasa a ser adjetivo. “Batasuno” es en tal caso o bien un individuo perteneciente a la formación política o bien que es afín a ella. No nos ha sido posible encontrar, no obstante, ningún valor de -o con estos significados en diccionarios ni gramáticas.
Sí podemos encontrar casos análogos, en que este tipo de cambio de género comporta un resultado similar: “cenizo”, si bien puede significar ‘de color ceniza’ y es nombre de una planta de cierta planta de tallo blanquecino, también significa en el ámbito familiar ‘aguafuestas, persona que tiene mala sombra o que la trae a los demás’. Creemos razonable una explicación en términos de lo que podríamos llamar “derivación popular”. La motivación que el hablante puede encontrar en términos como “cenizo” o “batasuno” no puede ir del camino de la derivación genérica en –o; sin embargo sí es posible una motivación basada en los sufijos de relación -izo (como en “enfermizo”) o -uno (como en “perruno”). Así pues, la derivación en “batasuno”, en que por otra parte es transparente para el hablante un significado de ‘relación o pertenencia’, debe darse no en relación con la partícula genérica -o sino con un sufijo como -uno, poco habitual en la lengua y no registrado, pero que permite establecer analogías con otros adjetivos.
Casoplón: “Como una señora de Sevilla al empresario que espléndidamente la invita con todas sus amigas a comer a su casoplón” (“Elogio de Google”, El Redcuadro”, 29 de julio de 2004).
Habíamos realizado un pequeño comentario sobre esta palabra, que obviamente no figura en el diccionario y creíamos aumentativa de casa, tal vez con cierto matiz despectivo como podría deducirse del contexto. Queremos remitir a un artículo que hemos encontrado en nuestra búsqueda que se refiere al mismo término, escrito por el propio Antonio Burgos. Como detalla, su origen es andaluz aunque desconocido. Podrá encontrarse en el anexo de las últimas páginas.
Composición
Euskorrocío: “¿El Euskorrocío? Pues sí; nueve años lleva el Euskorrocío con su Vírgen, su romería, su camino, su misa en el Real de la Campa…” (“Euskorrocío”, El Redcuadro, 23 de junio de 2004).
Lo cómico de la creación radica esencialmente en la elección ingeniosa de los componentes, que funcionan como “antónimos culturales”, tal y como pretende presentarse en el artículo. El prefijo señala el origen vasco, que choca frontalmente con el significado de “rocío”, que en principio no muestra ninguna relación hacia él. Se concibe como conglomerado, escritos juntos los dos elementos.
El prefijo eusko- es el utilizado en lugar del adjetivo “euskal” en euskera en la composición de palabras, como primer elemento de la composición. Sirvan de ejemplo Eusko Alderdi Jeltzalea, denominación vasca del Partido Nacionalista Vasco, o Eusko Alkartasuna. Su significado es ‘lo relativo a Euskadi y sus habitantes’. Por tanto, “Euskorrocío” significa, aproximadamente, ‘el Rocío de Euskadi’.
Ovocracia: “Todos están repartiendo huevos duros. El que no los reparte es porque se los pisa. Y todo por influencia de Karina, ideóloga de esta ovocracia en la que todos quieren poner en la Moncloa su despacho oval” (“Los huevos de Karina”, El Redcuadro, 1 marzo de 2004).
La composición está formada íntegramente por elementos procedentes del latín y del griego: “ovo” proviene del latín ovum que significa huevo; -cracia es un elemento procedente del griego -kratos -‘fuerza’, ‘autoridad’, ‘dominación’-, que aparece como sufijo en voces compuestas, originariamente griegas como aristocracia o demócrata. Se trata, en consecuencia, de una composición culta. Este tipo de composición está asociada normalmente al ámbito científico o al tecnicismo, pero queda en este caso totalmente desvirtuada, al tratarse de un uso cómico. Burgos elige, además, el latinismo de manera consciente en lugar de la palabra castellana “huevo”.Así pues, podemos decir que nos encontramos ante una creación paródica de la composición culta, que por analogía con ejemplos como los mencionados (con significado de “gobierno de los mejores” o “gobierno del pueblo”) toma el sentido de “gobierno de los huevos”, con evidente efecto humorístico. Aprovecha además un interesante caso de paronomasia, pues el adjetivo “oval” está escogido por su parecido con ovo, que lo hace parecer referencial de éste último (y no con su referente real, “óvalo”, contagiándose del sentido de la creación.
Caseta-rascacielos: “Inventemos la caseta-rascacielos. ¿Por qué van a levantar edificios de muchas más plantas de las debidas en los conjuntos monumentales y no en la Feria?” (“Casetas de dos pisos”, El Redcuadro, 13 de abril de 2004).
Ya en el propio contexto se expresa la condición de neologismo estilístico del sintagma, al proponerse su invención. La composición, formada por dos sustantivos, muestra una calra oposición de significados pequeño-grande. En este caso la unidad está entre la simple y la compleja, ya que debido al guión el conglomerado no es total, y realización fonológica sería la de dos elementos autónomos. El segundo elemento sí es a su vez un conglomerado del tipo verbo + sustantivo, cuya acepción se adecua perfectamente a la intención del neologismo (‘edificio de gran altura y muchos pisos’).
Acronimia
Folloneta: “El policía nacional Francisco Javier Alemán Belizón, ha confesado que el pastor alemán fue el que se comió solito el marrón de la folloneta”; “Loby fue el único que entró en la folloneta a la hora de los disturbios” (“Haníbal, Loby y la folloneta”, El Redcuadro, 15 de julio de 2004).
Estamos ante un caso de acronimia en el que se a creado una nueva palabra como resultado de la fusión mediante un truncamiento inicial de la segunda voz que forma este término compuesto folloneta: Follón + camioneta. Nos encontramos ante una formación problemática ya que uno de los dos componentes permanece entero (follón). Mientras que algunos autores son de la opinión de que estamos ante un claro caso de acronimia, otros sin embargo, conciben la formación como auténtica palabra compuesta que ha sido sincopada con una finalidad expresiva y no como un auténtico caso acronímico.
Sea o no una formación acronímica, lo cierto es que no deja de ser un neologismo estilístico, una creación léxica motivada por el autor para designar una realidad que no existe: la folloneta, y que sólo puede llegar a comprenderse dentro del contexto en el que aparece. El significado por unión de ambos elementos vendría a ser, así pues, “ una furgoneta para follones”, es decir, los vehículos antidisturbios utilizados por el cuerpo policial en revueltas y manifestaciones.
Ojana: “Por eso lo digo, porque tiene un telón igual que tiene las cosas el sevillanito de toda sevillanidad: de ojana y de falsía” (“Casetas de dos pisos”, El Redcuadro, 13 de abril 2004).
Éste se trata sin duda del término más complejo de cuantos hemos encontrado. Sería imposible realizar aquí una explicación eficiente, sin ocupar un espacio excesivo. Por ello remitimos en este punto al excelente artículo de Fernando Iwasaki acerca del mismo, que hemos adjuntado en el anexo I final.
Neologismos estilísticos en Juan Manuel de Prada
La biografía de Juan Manuel de Prada no puede ser muy extensa, pues aún es un joven escritor de 30 años. Nació en Baracaldo (Vizcaya) en 1970, pero su familia se trasladó a vivir a Zamora. A los 18 años se trasladó a Salamanca donde cursó estudios de Derecho.
Entre mayo y novienbre de 1995 publicó dos libros y en septiembre de 1996 presentó su primera novela. Colaborador de prensa (especialmente del diario ABC) y habitual de los concursos liberarios, Juan Manuel de Prada cuenta en su haber con diversos premios. Su artículo Armando Bucarini: la meta es el olvido, publicado en ABC, quedó segundo en la XVII edición del premio de periodismo Julio Camba, fallado en enero de 1996, y en agosto de 1997 obtuvo el premio del XIV Certamen Unicaja José María Pemán, dotado con 750.000 pesetas. El 10 de junio de 1997, De Prada consiguió el Premio de narrativa Ojo Crítico, que concede Radio Nacional de España con Las máscaras del héroe. Sin duda 1997 será un año importante en la vida de Juan Manuel de Prada, pues el 15 de octubre de 1997 ganó el Premio Planeta de novela, dotado con 50 millones de pesetas, por su obra La tempestad.
A pesar de su juventud, Juan Manuel de Prada ha cosechado toda una serie de triunfos y hoy por hoy, junto a Antonio Burgos, Arturo Pérez Reverte, Carlos Herrera, etc, es otro de los grandes columnistas de nuestro país. Al igual que con Antonio Burgos, vamos a analizar algunos de los neologismos estilísticos creados por el autor en sus artículos y después, realizaremos un estudio comparativo de ambos autores.
Creaciones por composición de elementos ya existentes en la lengua
Prefijación
Ultraterrena: “ Rutger Hawer fue especializándose en papeles de villano o psicópata, que contagia siempre de una malignidad turbadora, carnal y ultraterrena”. ( “Como lágrimas en la lluvia”, El Semanal, 27 de febrero 2005).
El diccionario de la RAE no registra el vocablo, mientras que el Diccionario del español actual de Manuel Seco lo presenta con el significado de “más allá de lo terreno”. Sin embargo creemos que la acepción que tiene aquí la palabra es otra, independiente de la voz existente, por lo que sería más correcto considerarlo un caso de prefijación de homonimia accidental, que un neologismo semántico sobre el término conocido. El DRAE recoge el prefijo ultra- con las acepciones de “más allá de” y de “ al otro lado de”, siendo éste último el que recoge la expresión en el diccionario de Manuel Seco. Pero el contexto, así como los adjetivos adyacentes, hace dudar de que se refiera a lo onírico, lo trascendental o lo relativo a la muerte; más bien parece que tiene aquí el valor de superlativo. Este mismo prefijo puede tener un valor positivo o neutro en casos como ultraligero, y una connotación negativa por lo excesivo en ultrasensible. Aquí, dado que el artículo se trata de un elogio al citado actor y a sus dotes representativas, no podemos considerar el matiz despectivo. Más bien se trata de una exaltación de sus cualidades para encarnar el papel antagonista. El adjetivo terrena sí adquiere aquí por tanto el sentido peyorativo de lo mundano, y de todo lo negativo que seamos capaces de asociar a lo terrenal (no así el prefijo), de lo mezquino y ruin por antonomasia. Es, en fin, todo lo detestable del mundo material en su máxima expresión.
Sufijación
Sufijación nominal
Best-sellerista: “Las editoriales (…) me apedrean sádicamente con las obras completísimas y furibundas de tal o cual best-sellerista grafómano” (“Bibliofobia”, El Semanal, 6 de marzo de 2005).
Crea a partir de un sustantivo otro. En este caso el sufijo -ista es empleado con el valor antes referido de las designaciones de casi cualquier tipo de profesiones, ya sea música (solista, guitarrista, saxofonista), literatura y prensa (articulista, novelista), marginal (contrabandista, carterista), etc. En este caso lo aplica J. M. de Prada a “best-seller”, más efectivo seguramente que si hubiera empleado un sintagma como “escritor de best-sellers”, dado que el mismo sufijo sirve para dotar de connotaciones personales frecuentemente negativas (bromista, camorrista, ventajista, juerguista).
Morramen: “Permite tenerte permanentemente localizado y, por lo tanto, expuesto […] al morramen de un jefe poco respetuoso de tu asueto” (“Sin cobertura”, El Semanal, 22 de Febrero de 2004)
El sufijo –amen es característico de algunos sustantivos tomados del latín (dictamen, gravamen, examen, certamen). El DRAE señala una segunda acepción con valor de colectividad, como en maderamen (conjunto de maderas que entran en una obra), pelamen (conjunto de pelo) o cerdamen (manojo de cerdas atadas y dispuestas para hacer brochas, cepillos, etc.). No es posible sin embargo que aquí morramen quiera decir ₧conjunto de morros₧; tampoco es, con toda seguridad, una palabra derivada del latín. Hemos de pensar, por tanto, que –amen no tiene en este contexto ningún valor definido, sino que al estilo de sufijos como –ata (en ejemplos como bocata, sociata, fumata en la jerga juvenil, sin otra motivación que no sea la meramente expresiva), tiene un sentido paródico de esta terminación de origen latino que tiene como fin la expresividad, tal vez despectiva.
Sufijación adjetival
Orwelliana: “La fábula orwelliana que inspiraba su invento pionero se completa así con aderezos que parecen rescatados de un manual de torturas de Fu-Manchú” (“Destrozado”, El Semanal, 25 de enero 2004).
Queremos indicar aquí solamente el uso del sufijo -i(a)no, de uso común para denotar la pertenencia a un grupo o la posesión de unas características propias de una clase, que a veces figura en el DRAE (como “cervantino”) y otras, como en este caso, no. Sí figuran, igualmente, “cervantismo”, “cervantista” e incluso “cervantófilo” y “quevedesco”, pero no así otras como “quevediano” o “tirsiano”.
Proustiana: “El sabor de aquellos tomates todavía perdura en mi paladar, esa extensión proustiana de la memoria…” (“Tomates”, El Semanal, 13 marzo 2004).
Vid. Orwelliana
Acronimia
Escachifollado: “[…] y entonces el teléfono queda escachifollado”. ( “Sin cobertura”, El semanal, 22 febrero 2004)
Estamos ante un caso de acronimia alo especial, pues el elemento neologístico parece ser una fusión de escachar y follado, conservándose el segundo elemento íntegro, pero con la aparición de la –i- intermedia, propia de la composición (cejijunto, blanquinegro, etc). El resultado es, además, similar a escachuflado, pero con un grado de cacofonía mayor. La variación sobre el primer adjetivo pretende y logra una mayor expresividad, tanto por la creación como por una ruptura de tono con un elemento vulgar introducido sutilmente. Nos sería lo mismo, obviamente, haber puesto en su lugar un vulgarismo cualquiera (jodido, etc.), sino que la creación pretende a su vez integrar el elemento discordante para paliar su brusquedad.
Otros casos:
Conversando: “(…) con quienes mataba las horas manoseando los naipes, conversando una botella de coñá que le encendía los coloretes” (“El cura del pueblo”, El Semanal, 15 de febrero 2004).
Nos encontramos ante un caso evidente de neologismo de significado, que no hemos mencionado entre los procesos explicados al comienzo por no tratarse de la creación de un nuevo significante. Es interesante sin embargo observar cómo en este caso el término existente es capaz de aprehender automáticamente un nuevo significado, totalmente extraño, gracias al contexto. La pragmática premia sobre la semántica en casos como éste, en que la acepción queda -parcialmente- anulada, y se contagia del objeto directo, adquiriendo el significado del verbo que debería ocupar en realidad su lugar (beber).
Conversando adquiere una nueva acepción contextual, accidental, al atribuírsele un complemento directo cuando es sólo capaz de ir acompañado de una locución prepositiva (acerca) o una preposición (sobre). Para la comprensión del significado de esa ruptura sintáctica, la cooperación del receptor es vital, realizando instintivamente el proceso antes referido. Por tanto “conversando una botella de coñá” toma el sentido de ‘bebiéndose una botella de coñá a la vez que conversaba’; pero esto no tiene, claro, la fuerza expresiva que la literatura es capaz de insuflar a las palabras.
IV. Conclusión
Una vez analizados los neologismos en ambos autores, conviene señalar algunos aspectos relevantes en relación con sus diferentes características que, necesariamente, van a dar lugar a creaciones de distinto tipo. El estilo de Antonio Burgos, como podrían atestiguar quienes lo hayan leído, se caracteriza por su proximidad al lector, siendo a menudo cercano a lo coloquial por lo que, dada su procedencia, deriva no pocas veces en regionalismos. Sus textos rezuman, así pues, carácter andaluz, y una expresividad que a menudo desemboca irrefrenablemente en neologismos espontáneos.
Juan Manuel de Prada bien puede representar el extremo contrario. Precisamente en su registro, más culto, lo elaborado ocupa el lugar de la espontaneidad. Esto se deja notar en su léxico: la precisión de su prosa y el conocimiento casi ilimitado del vocabulario castellano, hacen que los neologismos estilísticos sean en él un recurso medio, y hemos de decir que poco frecuente. Esto mismo nos ha supuesto una mayor dificultad a la hora de encontrar e identificar este tipo de creaciones. Deberíamos destacar como una de sus mayores virtudes no tanto la formación de palabras (campo éste que si explota Antonio burgos, como hemos podido comprobar), como su dominio y usoperfecto del léxico español. Ejemplos como “orwelliana” o “proustiana”, muestran un tipo de neología basada en terminaciones fijadas en al lengua y automatizadas. Las creaciones de Burgos, situadas en el extremo opuesto, requieren una implicación mayor del elctor para su comprensión (ovocracia, folloneta, etc.). Sin embargo, no faltan asimismo casos que atestigüen la capacidad de Juan Manuel de prada para als creaciones de primera categoría (conversando, escachifollado),demostrando que la neología estilística es, época tras época, un elemento fundamental de la expresión literaria y fuente de las más diversas creaciones.
III. Anexo
Hojana en la Tierra
Fernando Iwasaki
Una de las palabras más sonoras, divertidas y populares del acervo flamenco taurino andaluz es la expresión «ojana», cuyo origen no está establecido y que casi todo el mundo escribe sin hache. Así, Antonio Burgos nos dice que «Curro Romero torea sin ojana», hubo un célebre cantaor conocido como el Maestro Ojana y en Cádiz acaba de surgir un grupo musical que se llama «De ojana ná». ¿Pero qué cosa es ojana? Ojana es dorar la píldora, dar cuartelillo y adular en vano. Es decir, lo peor que se le puede dar a un artista, porque la ojana no se hace como la pelota sino que se unta como la manteca. Y como soy feliz siendo usuario del habla andaluza, me gustaría divagar acerca del origen de tan jugosa palabra.
Lo primero que pensé fue que ojana podía ser una voz gitana y peregrina, pero revisé el léxico caló en el lenguaje del cante flamenco (1991) de Miguel Ropero y no hallé ni mijita de ojana. ¿Y si ojana no pertenece al léxico caló como tantas palabras precisadas por Manuel Barrios en su Proceso al gitanismo (1980)? Fue ponerle la hache y comenzar a encontrar pistas.
En su Tesoro de la Lengua Castellana (1611) Sebastián de Covarrubias apunta dentro de la voz hoja: «Ser todo hoja y no tener fruto: se dice de los que son grandes charlatanes, que tienen muchas palabras y en ellas poco de que echar mano que sea de consideración». Cien años más tarde el Diccionario de Autoridades (1732) reduce la expresión a «Todo es hoja: Phrase que se dice por aquellos que hablan mucho, sin utilidad ni substancia». Por lo tanto, ya podemos barruntar que en la España del siglo XVIII a los que daban hojana no se les veía el plumero sino la hoja.
Pero hojana es palabra andaluza y su etimología también podemos rastrearla en el Vocabulario Andaluz (1998) del profesor Antonio Alcalá Venceslada, quien asegura que la voz hoja significa «quiebra en una moneda de metal precioso» e ilustra su hallazgo con un diálogo de La buena sombra de los hermanos Quintero, donde la enamorada Valle le dice a su pretendiente Pepe Luis que ojalá su amor sonara «como un duro» y éste le responde que su plata es de ley «porque no tengo hoja». Lo que en lenguaje coloquial equivale a no ser como la falsa moneda de la copla.
Sin embargo, dar hojana no es sólo hablar sin substancia o entregar una falsa moneda, pues cuando a uno le dan hojana es que además lo van a crucificar. Por eso creo que hojana viene de «hosanna», mismamente lo que le dieron a Jesucristo cuando entró a Jerusalén entre palmas y palmeros. La Biblia y la Santa Misa siempre han sido una fuente de inspiración popular, y si en Andalucía nos encanta que nos den «gloria bendita», es razonable que nos horrorice que nos den «hojana». ¿Y cómo se convirtió la hosanna evangélica en la hojana flamenca?
Los estudiosos de la fonética andaluza como Manuel Alvar, Antonio Narbona y Juan Antonio Frago García, han demostrado cómo la «s» mozárabe tenía un sonido que se escribía con «x» y se pronunciaba como «j» (Oxuna por Osuna), o bien cómo existen casos en los que la «s» andaluza suena como una «j»: «quijeron» por quisieron, «jimio» por simio y «Ojú» por Osú (en realidad, Jesús). Incluso en el más antiguo de los manuscritos de la Vida del Buscón, Quevedo escribió «Jevilla» en lugar de Sevilla, como se puede apreciar en la edición crítica de Lázaro Carreter (CSIC. Salamanca, 1965).
Por lo tanto, la hojana de Jerusalén tiene más peligro que la hojana de la Caleta, y es lógico que haya perdido la «h» porque –como dice Rancapino- el flamenco se canta con faltas de ortografía. Y a mí me hace mucha ilusión hacerle este homenaje al habla andaluza, porque es la voz musical de mi familia y mis amigos.
ABC (28.09.2003)
Un casoplón
Antonio Burgos
Me anunciaba el otro día Jacobo Cortines en una cenita simpática que dio Soledad Becerril que la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, que me honró un día haciéndome numerario, tiene en cartera reforzar sus relaciones con la Española, para que desde la calle Abades, tras oír nuestra rica fonética y nuestra precisa gramática, salgan hacia Madrid papeletas de andalucismos léxicos para las adiciones al Diccionario. Le recordé a Cortines que esta tarea, por su cuenta, ya la hizo don Manuel Halcón en la Real Academia, donde ingresó con un discurso sobre el campo andaluz y donde cada sesión siguió defendiendo nuestra cultura. Halcón no era lingüista, sino lo que se llamaba honrosamente labrador (de ahí Círculo de Labradores), y escuchaba en el campo lebrijano nuestras vivas palabras. Se iba a su casa de la plaza de Cuba, cogía el DRAE y le ocurría lo que nos suele a todos los que somos aficionados al habla andaluza: comprobaba que aquellas voces andaluzas del campo lebrijano no estaban en el Diccionario. Pero no se vayan a creer que fueran palabras raras u olvidadas. Era, por ejemplo, la palabra "cosechadora", que Halcón consiguió entrar en el Diccionario, lo que me comentaba orgulloso ante media botellita de La Ina y media ración de jamón en los divanes casi parisinos de Los Corales.
Para cuando nuestra querida Academia aborde esa ayuda a la Española, tengo una carretada de palabras que llevarles a mis compañeros. Junto al DRAE tengo en la biblioteca el "Vocabulario andaluz", y cuando miro una voz en el Diccionario y no viene, la busco en la obra monumental de Alcalá Venceslada. Y como tampoco venga, la anoto en la página correspondiente del "Vocabulario". Lo tengo empetado de gaditanismos, voces que por cierto no vienen en ninguno de los dos. El último gaditanismo léxico que he apuntado se lo he leído a Antonio Martín en "Diario de Cádiz": "Los del jurado del Carnaval se ponen jipatos de comer". Jipato es el que se ha hartado tanto de comer que tiene hipo.
Pero mientras llevo o no llevo a la Academia de Buenas Letras un copo caletero de plata quieta de gaditanismos, planteo aquí una voz que me ha llamado la atención como aficionado a estas cuestiones y quizá dialectólogo frustrado por culpa del aburrimiento docente de la Filología Románica. La traigo para ver si alguien me puede decir de dónde viene. La estoy oyendo cada vez más. Es un rarísimo aumentativo ponderativo de casa, que no es casona ni casón. Es casoplón. Todo el mundo se ha hecho, se va a hacer o se está haciendo un casoplón:
- No veas el casoplón que se ha hecho José María García en Marbella...
- Pues creo que Curro se está haciendo también un casoplón bueno en Gines...
Es voz, sin duda, elegante, nada popular, a la que se le ve a leguas la buena cuna de su origen. Es una palabra que hasta huele bien, a señora importante. Se la he oído más a marquesas de Sevilla (a Pepita Saltillo, muchísimo) que a chirigoteros de Cádiz. No sé si es voz surgida en Andalucía, la gran creadora de la lengua, o venida desde Madrid, porque, la verdad, me huele un poquito a Puerta de Hierro, a La Moraleja.
Ahora, que para Moraleja, la que podemos sacar venturosamente de esta divagación dialectológica, y es que el habla andaluza está viva. ¡Viva!Bibliografía
Bosque, I., Violeta, D., Gramática descriptiva de la lengua española, vol. III. Entra la oración y el discurso; morfología, Espasa Calpe, Madrid, 1999
Gereño, X., Gran diccionario general. Castellano-euskara, Imprenta Amado S.A., Bilbao, 1992
Guerrero Ramos, G., Neologismos estilísticos en el español actual, Arco/Libros, Madrid, 1995
Ingurugiro Hiztegi Entziklopedikoa, Elhuyar kultur elkartea, Vitoria, 1998
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, Espasa-Calpe, Madrid, 1994
Diccionario de la lengua española en http://www.rae.es/
Seco, M., Diccionario del español actual, Aguilar, Madrid, 1999
Manuel Pulido Azpíroz
Lucía Pérez de Zabalza Vidaurre
jueves, abril 13, 2006
Comparación entre el cuento Emma Zunz (Jorge Luis Borges, 1949) y su adaptación cinematográfica Días de Odio (Leopoldo Torre Nilsson, 1954)
No es la primera vez que el séptimo arte hace suya una obra literaria consiguiendo que el autor trascienda a sus libros; es la simbiosis entre la narrativa y el cine. Al parecer Torre Nilsson pidió a Borges el cuento de Emma Zunz para realizar una versión cinematográfica que Jorge Luis Borges tildó de disparate. Según afirmó Borges en una entrevista: “Inventaron escenas del todo inverosímiles como las de Emma Zunz paseando con su amante por el parque Lezama…”. Y es que la adaptación del relato a la pequeña pantalla supuso una serie de cambios en la historia original que a Borges parecieron no agradarle. Lo que trataré de analizar en este breve ensayo son las diferencias más destacables entre la versión cinematográfica y la obra original.En primer lugar, el cuento se estructura a la manera clásica con una introducción, un nudo y un desenlace. Considero que la estructura global del cuento se mantiene intacta en la película ya que tanto el principio como el final responden a unos mismos sucesos aunque el desarrollo de la historia se ve ligeramente modificado por la actuación de Emma Zunz. De este modo opino que el cuento puede dividirse en cinco partes claras y la película, basándose en esta estructura primitiva, desarrollará nuevas ideas alrededor de la historia principal.
Los cinco primeros párrafos del cuento conforman la primera parte de esta historia. Básicamente trata sobre la recepción de la carta y su consiguiente ocultamiento tras el trazado de un plan, por parte de Emma, para vengarse de la muerte de su padre. La película introduce la historia de modo que el espectador ya sabe que algo malo ha ocurrido debido al travelling por la ciudad de unos coches de policía tras una llamada telefónica. El espectador de la película también conoce que Emma trabaja en una fábrica y que se muestra reticente ante los hombres ya antes de recibir la carta (en el relato es posterior). La recepción de la carta aporta un impacto emotivo al relato que en la película se mostrará con primeros planos, claroscuros y una música de violines extradiegética. Ambos elementos cumplen la función de dar cuenta al espectador de la agonía de Emma en esos momentos en los que “la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin”. Incluso, en la película, Emma Zunz se desmaya. En ambos relatos la carta da a entender que su padre ha muerto por error médico, pero ella sabe o intuye que no es así y que ha sido un suicidio.
Tanto en el film como en el relato un flash back retrocede en el tiempo para evocar la infancia perdida de Emma fragmentada por el encarcelamiento de su padre acusado de un desfalco. Frente a la “creciente oscuridad” en la que Emma llora al recibir la carta en el relato, la película muestra mayor luminosidad y claridad cuando Emma comienza a recordar. Así como en el cuento Emma sabe que Loewenthal fue el que robó el dinero porque su padre se lo revela, en la película ella misma es testigo de todo el proceso de engaño por parte de Pleigner a su padre. Es éste quien le hace caer en la trampa prestándole una serie de billetes numerados que han sido robados. El padre de Emma huye a Brasil y en la película además la madre de Emma muere. A partir de este momento Emma se dispone a hacer justicia con la seguridad que tiene de que su jefe ignora que ella sepa la verdad sobre el caso. En la película se introduce una escena en la que Pleigner llama a la policía para denunciar unos pequeños robos en la fábrica. Sin embargo el cuento no dice nada de un robo sino de una huelga de la que Emma después se servirá para llevar a cabo su plan.
La víspera del día clave transcurre como una jornada laboral más en la vida de Emma. Asuntos triviales conforman las conversaciones con sus amigas durante el trabajo y las comidas. El film introduce un detalle significativo ya que Emma se encuentra con una mujer que llora escondida en el almacén aparentemente porque Pleigner la ha forzado En la versión de Borges Emma acude al gimnasio con una amiga, lugar donde se la humillará al deletrear su nombre. Sin embargo este hecho cambia en la película ya que se produce un encuentro entre Emma y Pleigner antes del encuentro fatal. Pleigner necesita la ayuda de una de las trabajadoras para que le limpien la oficina y Emma accede. Una vez allí Emma se percata de dónde guarda su jefe el arma pero la escena es importante sobre todo por el trato burlón de Pleigner hacia Emma cuando se entera de que es “una Zunz”.
Parece que a partir de este momento la película introduce una serie de cambios significativos. En el film Emma quema la carta el viernes y como no quiere acudir al cumpleaños de Berta sale a la calle y pasea por el parque hasta que finalmente va al cumpleaños. Allí la corteja un muchacho que ya había visto en el parque y aburrida sale de la casa. Un coche la persigue y ella huye hasta que un hombre la encuentra y se la lleva a un bar. Todos estos hechos ocurren la víspera del sábado, y no sabemos bien a cuento de qué, pero a Borges no le gustaron. Y es que en el relato original Emma quema la carta el sábado, después de haber telefoneado a su jefe para delatar a los huelguistas. Nuevos detalles se introducen en la película como toda la trayectoria de Emma Zunz la mañana del sábado (antes de buscar al marinero que la ayude a llevara cabo su plan) en que sube a un tranvía, se desmaya, visita la tumba de su madre, entra a un café y va al cine.
La segunda parte del cuento comprende la prueba a la que se somete Emma durante la tarde-noche del sábado. El narrador del cuento comenta la situación y deja entrever sus vacilaciones. Emma busca y encuentra al marinero que la conducirá al lugar del sacrificio; sacrificio que le supondrá repugnancia, tristeza y asco. El hecho de escoger al marinero “más grosero” y no al que le inspiraba más ternura para que “la pureza del horror no fuera mitigada” refleja la rabia de Emma tanto en el relato como en la película Tras haber llevado a cabo parte de su propósito, Emma rompe el dinero y se arrepiente pero continúa su plan.
La descripción del antagonista y su encuentro con Emma conforman la tercera parte del relato. En la película no se nos describe a Pleigner como en el cuento porque el espectador ha podido comprobar cómo es este personaje a lo largo de la película. Su trato machista y el interés que siente por lo que Emma va a delatarle han acrecentado la motivación de Emma para llevar a cabo su plan y ahora ésta se encuentra en la boca del lobo. En este momento comienza la cuarta parte del cuento en la que el protagonista y el antagonista se encuentran. El undécimo párrafo relata como el plan de Emma se desvía de su trazado. La excusa de delatar a los huelguistas (ladrones del dinero en la película) es la que la ha llevado hasta el despacho de su jefe pero una vez ahí no puede decir nada, se corta y consigue que el jefe vaya a por un vaso de agua para ella. Ella piensa en irse pero debe cumplir su objetivo o como dice en la película “su deber”. La película añade más suspense a la escena en el momento en el que Emma no puede sacar el revólver del cajón de su jefe, pero lo consigue cuando éste vuelve con la copa de agua. Dos disparos en primer lugar y un tercero para callar las injurias de Loewenthal en el relato se contraponen con los tres disparos de la película con los que Emma casi ha cumplido su misión. Ya sólo queda preparar el supuesto escenario de un forcejeo y llamar a la policía para confesar que ha sido un crimen en defensa propia. Precisamente es esta llamada la misma que la del principio de la película, sólo que ahora conocemos quién la ha efectuado. Se ve en la película cómo Emma espera mientras llora tirada en el suelo a que los policías lleguen al lugar del crimen
El desenlace del cuento se cita a modo de epílogo en el último párrafo del libro en el que se relata como todos aceptan el discurso de Emma por la veracidad de su tono y el odio que siente por el ultraje al que han sido sometidos tanto ella como su padre. De este modo Emma, tras cumplir la ley del ojo por ojo y del diente por diente y haber conseguido que la fama de Loewenthal / Pleigner se ensucie injustamente como se hizo con la de su padre, es libre por justicia y es representada por el film paseando por las calles con total libertad.

